Director de Innovación: El diletante que no sabe de nada

Siendo director de innovación es muy típico que la gente se extrañe de que “entiendas de todo”. En mi caso me muevo en el mundo TIC y nuestro Plan Estratégico de I+D nos marca las tendencias tecnológicas sobre las que trabajar, como son la inteligencia artificial, big data, IoT, edge computing,… y es inevitable escuchar cuestiones como ¿y tú eres experto en esas materias? ¿qué sabes de machine learning?, ¿o de algoritmos bioinspirados, plataformas smart cities y factoría 4.0? Es sencillo, no sé nada.

Anotación 2019-07-08 113239

Cuando alguien me pregunta, siempre respondo con un “yo no soy experto en todo eso, pero entiendo lo suficiente como para buscar ayuda”. Porque es imposible profundizar en ningún tema en concreto a no ser que lideres la innovación en una start-up hiper especializada. Y no es mi caso. Trabajo en una empresa TIC de servicios, a la que intentamos con la I+D virar hacia el desarrollo de productos, pero con un grado de especialización tecnológica muy bajo. Es por ello que el director de innovación debe saber volar por encima de la tecnología a vista de pájaro. Conocerla a nivel funcional, saber qué hace y sobre todo qué puede hacer, pero quedarse ahí. El resto es para los especialistas que son los que te ayudarán.

Un director de innovación debe por tanto, bajo mi perspectiva, ser un diletante, una persona inquieta que según la definición de la RAE “cultiva algún campo del saber como aficionado y no como profesional”, y cuya traducción del italiano (dilettante) se vincula a quien “se deleita”. Tiene además una connotación negativa muy interesante esta palabra, como las que nos ofrece WordReferente “persona que practica una ciencia o un arte sin tener capacidad ni conocimientos suficientes” o la misma RAE “cultiva una actividad de manera superficial o esporádica”, es decir, se interesa por todo pero sin profundizar, se apasiona y desapasiona al mismo tiempo, es perezoso ya que le interesan las cosas solo hasta cuando requieren un esfuerzo enorme para especializarse. ¿Es esto malo? Para ciertas actividades de la vida por supuesto, pero para otras no estoy tan seguro.

Un último significado atribuye “no tener capacidad para ello” al hecho de no profundizar en nada. Y es que la capacidad puede no existir, ese no es el problema y nunca debería ser un escollo. Porque además es imposible que nadie posea la capacidad técnica en profundidad de una rama específica de la tecnología y además su mente sea capaz de ver con claridad sus aplicaciones y relaciones con otras materias. Eso solo lo hacen los genios, y hay muy pocos. Si nos centramos en un problema nos zambullimos en el mismo, perderemos la perspectiva global. Y un Director de Innovación nunca debe perder esa vista de pájaro. La innovación (a nivel empresarial) es la aplicación de tecnología de formas diferentes, su integración en otros ámbitos, el uso del pensamiento lateral y de conexiones a priori imposibles. ¿Es necesario para todo esto saber de todo y de nada? Sí, y creo que esa actitud genera un enorme valor. No hay que tener miedo a no saber de nada, ni hay que tener miedo a proponer y discutir con personas que sí sean expertos. El innovador se debe nutrir de ideas, y éstas nacen (como la mayoría de las cosas de la vida, aunque haya quien se empeñe en lo contrario) de la mezcla, de la combinación de distintos sabores, del desorden y la locura.

Sé por tanto creativo, sé atrevido, sé diletante. No te avergüences de no saber de nada, porque … ¿Puede ser eso un gran valor?

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