El bosque y la paloma. Innovación y arte.

Querido diario

No soy experto en arte, ni siquiera me puedo considerar un aficionado al mismo, pero como apasionado de la innovación, enloquezco cuando leo algo sobre las vanguardias en los distintos tipos de arte que surgieron a finales del siglo XIX.

Es increíble cómo en el arte, distintas disciplinas van influenciándose hasta crear entre todas ellas un tipo distinto de tendencia o movimientos. El arte está siempre alerta a las novedades y las aplica sin miedo. Da igual que sea literatura, pintura, música o escultura, todas ellas se inspiran mutuamente y van sumando.

Creo que esto es muy aplicable al entorno empresarial de la innovación. Los impresionistas recogieron los avances en el estudio de la luz y la fotografía, los expresionistas le añadieron los avances en psicología.

Me encanta la obra “El bosque y la paloma” de Max Ernst. En ella, el artista utilizó raspas de pescado que colocaba debajo del papel y que luego iba frotando con ceras o pinturas. Mientras iban apareciendo formas, él iba jugando con su mente para reconocer en ellas objetos. Ernst no decidía lo que iba a pintar, iba surgiendo sin ningún tipo de requerimiento previo.

El bosque y la paloma

Estos métodos usados en las vanguardias al final lo que intentan es llegar al inconsciente desechando prejuicios previamente establecidos.

Al final, y pensando en todo esto, llego a la conclusión de que en el entorno de la innovación falta colaboración, falta quitarse miedo y prejuicios, falta una verdadera red innovadora más allá de sectores previamente establecidos. Falta asumir riesgos y sobra “propiedad intelectual” y patentes.

En la escritura creativa se usa mucho la técnica que ya utilizaban los dadaístas de tirar trozos de periódicos o palabras concretas escritas en un papel al aire y hacer una redacción tal y como los recojamos al azar. En innovación debemos reinventar, mezclar, destruir para crear…

¿Debe la innovación convertirse en un verdadero arte? Arte en el sentido de experimento, de vanguardia. ¿No somos malos innovadores como son malos los artistas que solo copian tendencias que otros han creado? Si no hay riesgo, ruptura, lucha, y pasión no hay arte. ¿Hay innovación sin ellas?

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