Límites de la innovación. Mirando al futuro desde el pasado.

Querido diario.

Permíteme hoy alejarme del día a día de la empresa y divagar un poco sobre qué es pensar en el futuro y a qué distancia de ese futuro debería estar la innovación.

Ayer vi en un blog curiosas imágenes sobre lo que unos diseñadores al inicio de 1900 pensaban que iba a ser el futuro en nuestro días, y por deformación profesional junté ese pensamiento con la innovación empresarial. ¿Tiene algo que ver? Posiblemente no, pero sí que me paré a reflexionar sobre qué horizonte temporal debemos movernos cuando en una empresa se habla sobre innovar. ¿Habría que irse a un futuro tan lejano? ¿Mirar tan hacia delante es un error? ¿Donde estará la distancia apropiada para hacer una innovación útil?

Esbozar en nuestra mente distintos dibujos del futuro es una tarea muy complicada, ya que la visión de dicho futuro estará siempre limitada y condicionada por conocimientos y patrones de pensamiento anclados al presente, sobre los cuales construiremos ese futuro. Por tanto, la innovación no puede irse muy lejos en nuestro marco temporal, ya que estará usando tecnologías y capacidades actuales. Imaginar una innovación muy lejana estará condicionada a utilizar capacidades tecnológicas aún no conocidas, lo que es imposible.

Mirad la siguiente imagen. Los diseñadores no se pararon a pensar que las levitas pasarían de moda, pero dieron por hecho que en el futuro se usarían muchas tecnologías basadas en capacidades de su presente.

futuro-siglo-xxi-38

¿Por qué si no esos niños conectados con cables y esa especie de cascos no reciben la información vía inalámbrica? ¿Por qué la información no estaba digitalizada y en la nube y la tienen que transmitir desde libros? ¿Por qué la máquina funciona mediante una manivela?  Es curiosos pensar que el propósito final aún no ha sido alcanzado (no existe la tecnología de aprender de forma automática), pero sí se ha superado la comunicación por cable, la información analógica y por supuesto el funcionamiento de máquinas sin manivela.

¿Y si hubieran querido hacer un proyecto de I+D sobre la transmisión de información directa al cerebro en esos tiempos? Hubiera sido inviable, ya que no existían cimientos necesarios. ¿Es innovador ese proyecto? ¡Sin duda! Por supuesto es un caso muy extremo, pero… ¿dónde está entonces el límite de la innovación? Creo que en su viabilidad, pero siempre siendo ambiciosos y sin tener miedo de fracasar, ya que dicho fracaso supone que cierras un camino ya explorado.

PD: No puedo pasar la oportunidad de pensar en esos  grandes libros que anticipaban escenarios futuristas que me influyeron sobremanera: El primero y menos conocido “Nosotros” de Yevgeny Zamyatin, que abrió el camino para otros realmente fascinantes como “Fahrenheit 451”, “1984” o “Un mundo feliz”.

 

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